Detrás de cada pizza hay semanas de trabajo en la huerta.
Sembramos, cuidamos, observamos y cosechamos lo que luego cocinamos.
Cultivar nuestros propios ingredientes nos permite elegir variedades por sabor, no por apariencia o resistencia al transporte.
Así logramos jitomates más dulces, hierbas más aromáticas y vegetales que realmente saben a lo que son.
¿Quieres aprender con nosotros?